Con las herramientas de estudio (Software VisorRV1960,  la Biblia de Estudio Vidas Transformadas y un editor de textos como el de LibreOffice), puedes sacar de los siguientes versículos principales, que has de leer en su contexto claro está, un trabajo de reflexión, como el que se narra después de estos:

(Biblia Reina-Valera 1960)
(Lucas 10:40) Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
(Mateo 15:27) Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
(Mateo 6:6) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
(Lucas 11:1) - Jesús y la oración -
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
(Lucas 11:2) Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(Mateo 6:14) Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
(Mateo 6:15) mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
(Mateo 6:7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
(Mateo 6:9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

*( VisorRV1960 v.0.8.2018 )*

Nota: Descarga aquí, en archivo los trabajos de reflexión de la palabra de Dios de este blog.

Atareados, pero no bendecidos

LUCAS 10:- Jesús visita a Marta y a María -
38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea;
y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.

39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual,
sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.

40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose,
dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola?
Dile, pues, que me ayude.

41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta,
afanada y turbada estás con muchas cosas.

42 Pero sólo una cosa es necesaria;
y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.


 

([Comentarios Biblia Vidas Transformadas])

Atareados, pero no bendecidos


 

Se muestran a menudo las diferencias entre María y Marta, como si cada creyente tuviera que tomar una decisión: ser trabajador como Marta o adorador como María.


 

Es cierto que nuestra personalidad y talentos son diferentes, pero eso no quiere decir que la vida cristiana sea una situación de lo uno o lo otro. La clave es tener las prioridades en su lugar: Jesucristo primero, luego otros y después nosotros.


 

Podemos obtener una advertencia de este relato: tal vez, al estar demasiado ocupados, hemos ignorado al Señor. El problema de Marta no era que tenía demasiada tarea, sino que permitió que su trabajo la distrajera y la fastidiara. ¡Estaba tratando de servir a dos señores!


 

Si servir a Cristo nos hace personas con quienes es difícil vivir, ¡Algo anda terriblemente mal con nuestro servicio! Es de vital importancia que pasemos tiempo "a los pies de Jesús" todos los días, permitiendo que su Palabra nos hable. La parte más importante en la vida cristiana es la que solo Dios ve.

A menos que nos encontremos con Cristo todos los días personalmente y en privado, pronto acabaremos como Marta: atareados, pero no bendecidos.


 

 

MATEO 15: - La fe de la mujer cananea -


21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba,
diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!
Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

23 Pero Jesús no le respondió palabra.
Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron,
diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos,
y echarlo a los perrillos.

27 Y ella dijo: Sí, Señor;
pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe;
hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.


 

([Comentarios Biblia Vidas Transformadas])

No podemos sino admirar la paciencia y persistencia de esta mujer gentil. "¡Señor, socórreme!" fue su siguiente ruego; y esta vez ella evitó usar todo título mesiánico. Vino como pecadora necesitando ayuda, y no discutió. En su respuesta, Jesús no la insultó como los fariseos lo hubieran hecho al ser ella gentil. La palabra griega traducida "perrillos" quiere decir perritos mascotas y no los perros callejeros que comían en los basureros. "Hijos" se refiere, por supuesto, al pueblo de Israel.


 

Jesús no estaba bromeando con la mujer, ni tampoco estaba tratando de hacer más difícil la situación. Estaba estimulando en ella una fe creciente. Ella, en seguida, aprovechó la ilustración en cuanto al pan de los hijos, que era exactamente lo que Él quería que ella hiciera. Podemos expresar su respuesta de esta manera: "Es verdad que nosotros los gentiles no nos sentamos a la mesa de los hijos ni comemos su pan. Pero incluso los perritos que están debajo de la mesa pueden comer de las migajas". ¡Qué tremendo testimonio de fe! Fue esta fe lo que Jesús reconoció, y sanó inmediatamente a la hija de la mujer.

 


 

LUCAS 11:- Jesús y la oración -
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó,
uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar,
como también Juan enseñó a sus discípulos.


 

([Comentarios Biblia Vidas Transformadas])

El mayor argumento a favor de la prioridad de la oración es el hecho de que nuestro Señor fue un hombre de oración. Hasta aquí hemos visto que Él oró en su bautismo (3:21), antes de escoger a los doce (6:12), cuando las multitudes aumentaban (5:16), antes de pedir a los doce su confesión de fe (9:18), y en su transfiguración (9:29). Los discípulos sabían que Jesús a menudo oraba a solas (Mr. 1:35), y querían aprender de Él el secreto de poder y la sabiduría espiritual.


 

Si Jesucristo, el perfecto Hijo de Dios, tuvo que depender de la oración durante "los días de su carne" (He. 5:7), ¡cuánto más tú y yo necesitamos orar! La oración eficaz es la provisión para cada necesidad y la solución para cada problema.

 

(Versículos vinculados del comentario):

(Lucas 3:21) - El bautismo de Jesús -
Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,
(Lucas 6:12) - Elección de los doce apóstoles -
En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
(Lucas 5:16) Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.
(Lucas 9:18) - La confesión de Pedro -
Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo?
(Lucas 9:29) Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
(Marcos 1:35) - Jesús recorre Galilea predicando -
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
(Hebreos 5:7) Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte,e fue oído a causa de su temor reverente.


 


 

MATEO 6: -Jesús y la oración -


5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas;
porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles,
para ser vistos de los hombres;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,
ora a tu Padre que está en secreto;
y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles,
que piensan que por su palabrería serán oídos.

8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos;
porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad,
antes que vosotros le pidáis.

9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

12 Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria,
por todos los siglos. Amén.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.


 

([Comentarios Biblia Vidas Transformadas])

Muchos denominan este pasaje "la Oración del Señor" no porque Jesús la haya orado (Él nunca tuvo que pedir perdón), sino porque Jesús la enseñó. No hay nada de malo en elevar esta oración personalmente o en forma congregacional, siempre y cuando lo hagamos con el corazón sincero y sumiso. ¡Qué fácil es recitar estas palabras sin sentirlas realmente, pero eso puede ocurrir aun al cantar o predicar! La falta está en nosotros, no en esta oración.

El hecho de que se repita una petición no la hace vana. Porque Jesús y Pablo repitieron sus peticiones (26:36-46; 2 Co. 12:7-8). Una repetición se convierte en vana repetición si consta únicamente de palabras vacías sin un deseo sincero de corazón de buscar y hacer la voluntad de Dios. La mera recitación de oraciones memorizadas puede ser vana repetición. Los gentiles hacían tales oraciones en sus ceremonias paganas (1 R. 18:26).

(Versículos vinculados del comentario):

(Mateo 26:36) - Jesús ora en Getsemaní -
Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.
(Mateo 26:37) Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
(Mateo 26:38) Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
(Mateo 26:39) Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
(Mateo 26:40) Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
(Mateo 26:41) Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
(Mateo 26:42) Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
(Mateo 26:43) Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
(Mateo 26:44) Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
(Mateo 26:45) Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
(Mateo 26:46) Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.
(2 de Corintios 12:7) Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
(2 de Corintios 12:8) respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
(1 de Reyes 18:26) Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.


 

"Vosotros, pues, oraréis así"

Esta oración en Mateo 6:9-13 se conoce familiarmente como "el Padrenuestro", o "la Oración del Señor"; aun cuando sería más apropiado llamarla "la Oración del Discípulo". Jesús no nos dio esta oración para memorizar y recitarla cierto número de veces. Es más, nos dio la oración para evitar que usemos vanas repeticiones. Jesús no dijo: "Ora con estas palabras". Lo que dijo fue: "oraréis así"; es decir, "usa esta oración como modelo, no como sustituto".


 

El propósito de la oración es glorificar el nombre de Dios y pedir su ayuda para cumplir su voluntad aquí en la tierra. Esta oración no empieza con nuestras necesidades, sino con los intereses de Dios: el nombre de Dios, el reino de Dios y la voluntad de Dios. No tenemos derecho de pedir a Dios nada que deshonre su nombre, ni estorbe su reino, ni perturbe su voluntad en la tierra.


 

Vale la pena observar que no hay pronombres singulares en esta oración; todos están en plural. Empieza con "Padre nuestro". Al orar, debemos recordar que somos parte de la familia de Dios, formada por creyentes de todo el mundo.


 

Si ponemos los intereses de Dios primero, podemos hablarle luego de nuestras propias necesidades. Dios se preocupa por nuestras necesidades y las conoce antes de que las mencionemos (6:8). Si este es el caso, ¿por qué orar? Porque la oración es la manera designada por Dios para que esas necesidades se suplan (Stg. 4:1-3). La oración nos prepara para hacer un uso apropiado de la respuesta. Si conocemos nuestra necesidad y se la expresamos a Dios confiando en su provisión, haremos mejor uso de la respuesta que si Dios nos la enviara sin nuestra petición.

 

(Versículos vinculados del comentario):
(Mateo 6:8) No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
(Santiago 4:1) - La amistad con el mundo -
¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?
(Santiago 4:2) Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
(Santiago 4:3) Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.


 

La palabra que se traduce "aposento" significa un lugar privado. Nuestro Señor oraba en privado (Mr. 1:35), también Eliseo (2 R. 4:33) y Daniel (Dn. 6:10).


 

(Versículos vinculados del comentario):

(Marcos 1:35) - Jesús recorre Galilea predicando -
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
(Daniel 6:10) Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
(2 de Reyes 4:33) Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová.

Puesto que la oración tiene que ver con glorificar el nombre de Dios, apresurar la venida del reino de Dios (2 P. 3:12) y ayudar a realizar la voluntad de Dios en la tierra, el que ora no debe tener pecado en su corazón. Si Dios contestara las oraciones del creyente que tiene un espíritu no perdonador, deshonraría su propio nombre. Lo importante en cuanto a la oración no es sencillamente recibir una respuesta, sino ser la clase de persona a quien Dios pueda confiarle una respuesta.

(Versículos vinculados del comentario):

(2 de Pedro 3:12) esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!


 

Debemos cultivar un espíritu de perdón hacia otros. En este apéndice a la oración, Jesús amplía la última frase del versículo 12: "como también nosotros perdonamos a nuestros deudores". Más adelante les repitió esta lección a sus discípulos (Mr. 11:19-26). No enseñaba que los creyentes se ganaban el perdón de Dios al perdonar a otros, porque esto sería contrario a la gracia gratuita de Dios y sus misericordia. Sin embargo, si verdaderamente hemos experimentado el perdón de Dios, estaremos dispuestos a perdonar a otros (Ef. 4:32; Col. 3:13).

(Versículos vinculados del comentario):

(Marcos 11:19) Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.
(Marcos 11:20) - La higuera maldecida se seca -
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
(Marcos 11:21) Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
(Marcos 11:22) Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
(Marcos 11:23) Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.e
(Marcos 11:24) Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
(Marcos 11:25) Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
(Marcos 11:26) Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.f
(Efesios 4:32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.i
(Colosenses 3:13) soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otrose si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.f

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La Biblia de Estudio Vidas Transformadas

Reina Valera 1960 - Editorial Portavoz.

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